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Cuatro enfermeras y una auxiliar administrativa del Centro de Salud de Vargas presentan recursos de alzada contra la instrucción para Atención Primaria de la Directora Gerente

  • 05/07/19
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Denuncian que han sufrido agresiones verbales de usuarios y han solicitado a la Inspección de Trabajo la suspensión inmediata de la instrucción que las obliga actuar de filtro permanente de pacientes que precisan ser atendidos por personal médico

Cuatro enfermeras y una auxiliar administrativa del Centro de Salud de Vargas han solicitado a la Inspección de Trabajo que se suspenda la instrucción dictada en mayo por la directora gerente de AP que obliga al personal administrativo y enfermero a hacer de filtro permanente de todos los pacientes que no estén citados previamente, una situación que a su juicio se ha vuelto insostenible  por la cantidad de altercados y agresiones verbales que genera por parte de los usuarios.  Las cinco profesionales denuncian agresiones verbales y temen que la situación pueda empeorar  y que la escalada de altercados, gritos e insultos  que ya han sufrido  puedan desembocar en situaciones de riesgo para su integridad física.

La Dirección de Atención Primaria justifica la instrucción interna explicando que  intenta que los médicos tengan en sus agendas huecos libres para poder atender  imprevistos que se presenten en el Centro de Salud pero todas las consultas de pacientes no citados  se derivan desde el mostrador del personal administrativo a las enfermeras lo que, además de desorganizar sus propias citas, provoca el enfado de los usuarios que precisan atención o actos médicos,  como  partes de baja laborales,  seguimiento de tratamientos médicos o recetas médicas. 

Según el servicio jurídico del Colegio de Enfermería de Cantabria, “una vez se constate la inobservancia de la normativa sobre prevención de riesgos laborales y el riesgo grave e inminente para la seguridad y salud del personal administrativo y enfermero, la Inspección de Trabajo debiera ordenar la inmediata paralización de esta práctica que, tan gratuitamente, expone a las  enfermeras a las iras de pacientes del médico, que solo éste puede atender, pero que  le obliga a la espera incluso cuando el médico no tiene a nadie citado en esos momentos y con independencia de que el personal de enfermería tan solo puede “entretenerle” mientras aguarda no se sabe bien  por qué”.

El servicio jurídico del Colegio de Enfermería de Cantabria ya ha impugnado formalmente la instrucción a petición de varias  colegiadas porque,  además de crear un caos en la organización de los centros de salud,  no respeta el acuerdo al que la Consejería de Sanidad llegó con el sindicato SATSE que consiguió desconvocar la huelga enfermera secundada el pasado mayo ante los cambios en AP por el ajuste de horario laboral, acuerdo aprobado en Consejo de Gobierno y publicado en el BOC.