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El Colegio otorga la medalla al "Mérito Profesional 2018" a la enfermera, María Luisa Ruiz Rodríguez

  • 02/03/18
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Trabaja en la UCI General Pediátrica del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y sus compañeros la califican como una persona "preparada y actualizada y permanece apasionada y comprometida con su profesión” 

La medalla al “Mérito Profesional”, máxima distinción que cada año otorga el Colegio de Enfermería de Cantabria en reconocimiento a una labor y trayectoria profesional en favor de la Enfermería, ha recaído este año en la enfermera María Luisa Ruiz Rodríguez.  Han sido sus propios compañeros de trabajo en el servicio  de Medicina Intensiva, Sala C (Materno-Infantil) del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (antiguamente UCI Pediátrica en el Hospital Cantabria) las que han propuesto a Marisa para esta distinción de la entidad  colegial, donde se reconoce objetivamente una trayectoria profesional brillante,  “basándose sobre todo en el carácter vocacional de la persona y en el modo en que transmite los valores y las buenas prácticas de nuestra profesión”.

María Luisa Ruiz Rodríguez comenzó su trayectoria profesional como auxiliar de enfermería en el servicio de Urología. Posteriormente, se incorporó a la misma unidad como enfermera, para luego desarrollar sus conocimientos en la UCI General Pediátrica y Materno Infantil del HUMV, desde 1983.

Según los testimonios de sus compañeros se trata de una persona especial desde su nacimiento. Nació en Cantabria, en Valdeprado del Río (del Valle de Valderredible). Siempre ha presumido de sus orígenes humildes: “Soy de una familia muy humilde que vivíamos del ganado y del campo”. Fue a la escuela donde le daban para desayunar agua, leche en polvo y azúcar y le gustaba tomarlo alrededor de una estufa de leña con la que se calentaban todos los niños en esas gélidas mañanas de clase. Vino a Santander y cursó sus estudios en la Escuela de la Casa de Salud Valdecilla, donde estuvo interna toda la carrera, con las monjas. Estudió y trabajó los veranos para costear sus estudios y ayudar a su familia, como auxiliar de enfermería lo que le enseñó a valorar y tener en alta consideración a este estamento y su trabajo. Su objetivo ha sido siempre acortar las distancias con pacientes, familiares y compañeros.

Según sus colaboradores de trabajo, “a  día de hoy, continúa  su optimismo  y mantiene su frescura.  Inventa y reinventa   el término cuidar. Ayuda a generar confianza en la humanidad y hace grande la historia en general y la historia de la Enfermería en particular. La obtención de la Medalla de Honor es un merecido reconocimiento a su dilatada carrera y silenciosa labor que lleva desarrollando desde hace más de 40 años.