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Las enfermeras necesitamos tener tiempo para mirar la cara de nuestros pacientes

  • 08/01/13
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Rocío Cardeñoso. Presidenta del Colegio Oficial de Enfermería de Cantabria

Siempre me ha gustado mi profesión. Jamás he mirado el reloj a lo largo de  mi jornada laboral y disfruto cada día de mi vocación enfermera y de un trabajo que me da infinidad de satisfacciones, como al resto de mis compañeros. Sin embargo,  desde el miércoles  no me siento bien,  hace tiempo que  me preocupa la situación actual del colectivo que represento,  pero  ese día ocurrió algo que me ha hecho reflexionar,   escribir y  pensar  en un antes y un después:  una compañera me contó, con  gran desconsuelo,  que en su servicio de urgencias tenía que trabajar a tal ritmo que no  le daba tiempo ni de mirar la cara de sus pacientes.

Este tipo de declaraciones se repiten desde hace meses.   El Colegio  siempre se ha manifestado en contra de los recortes en Sanidad, recortes y no ajustes,  como  intentan  vender.  Y tratamos de adaptarnos a los medios,  con mucho esfuerzo y a pesar de que estos recortes  no responden  a ninguna estrategia, y aunque ahorran a corto plazo  van a generar más costes en el futuro.

Pero todo tiene un límite  y el nuestro  ha llegado porque ¡¡¡necesitamos  mirar la cara de nuestros pacientes!!!,  sus ojos, su sonrisa o su mueca de dolor. ¡¡¡Y escucharlos!!!,  para conocer sus dolencias y para entenderlos, que también es una forma de ahorrar y, sobre todo, de hacer las cosas bien y de proporcionar  la atención sanitaria que  merecemos 

Solicitamos un pacto de Estado  por la sanidad,  un acuerdo con  políticos que trabajen para los ciudadanos por encima de otros intereses. Ya hemos hablado  de un cambio de modelo de salud: proactivo y no reactivo,   más eficiente y   adaptado  a  los pacientes crónicos,  que consumen el 80% de los recursos sanitarios.  Para ello hay que gestionar que los enfermeros seamos más resolutivos y autónomos, es inconcebible que esté  sin desarrollar la normativa que nos permite  prescribir  dos años después de aprobada,  y que no podamos indicar  fármacos que se compran libremente en  las farmacias.   Y en este cambio tenemos  que participar   porque conocemos el sistema  y   las claves para   mejorarlo. No podemos tolerar ni un recorte más hasta que los recursos actuales se gestionen con eficiencia, un buen gobernante tiene que saber mucho más que sumar y restar,  esas operaciones  sabemos hacerlas todos.

Somos un recurso de sostenibilidad  que no se gestiona con inteligencia,  con alta capacitación pero  sin pleno desarrollo competencial de nuestros puestos de trabajo. Hay que decir “basta” y  adaptar la sanidad  a la sociedad actual: cronificada y envejecida.  Y les puedo garantizar que para ese nuevo modelo -similar al del norte de Europa-  no sobran enfermeros, hacen falta más.  

La consejera  hace alegatos a favor de nuestra profesionalidad  pero  nos “estruja” más y más. Me preocupa muchísimo que  los profesionales estén empezando a claudicar y  a  perder la ilusión que salva el modelo.  Sin embargo,  los enfermeros somos los que de manera especial estamos sufriendo la política de recortes de nuestra Comunidad:

- Sin consideración al colectivo, en la  aplicación de  las 37,5 horas semanales, no se  contabiliza  dentro de nuestra  jornada el solapamiento necesario para mantener la continuidad de los cuidados a los pacientes. Esto supone que una enfermera  a turnos en un hospital trabaja 40 horas semanales, pues  tiene que entrar unos 15 minutos antes  de su jornada  y salir 15 minutos después, y la profesionalidad no tiene que ver con el voluntariado. 

-A los profesionales del SCS se nos aplica de manera taxativa desde  julio la jornada de 37,5 horas  semanales, algo  que  no ocurre con  otras categorías profesionales,   en las que  su aplicación es flexible;   ni en  otros funcionarios del Gobierno, que  no sólo no han empezado con esta  jornada  sino que este verano han disfrutado de  horario reducido.

-Sufrimos pérdida de puestos de trabajo, más paro, sobrecarga en los profesionales -con la consiguiente pérdida de calidad asistencial-, y  cansancio y  desmotivación,  fruto de  datos alarmantes,  como los del Consejo Nacional de Enfermería, entre ellos que una UCI estaba atendida antes por 4 enfermeras y  ahora por dos.

-Hace un mes llegaron al Colegio 500 firmas de enfermeras cántabras solicitando que  intercediese con la consejera  para conseguir la jubilación anticipada a los 60 años  de  enfermeras  de Valdecilla que trabajan a turnos desde hace más de 40,   a las que  han quitado días de libre disposición y  antigüedad,  y  la productividad. Además, ofrecían soluciones intermedias, como puestos con  turnos y servicios adaptados a su edad y a su capacidad. Pero no ha pasado nada. 

 Y aún así, a pesar de la irresponsabilidad de los que ponen precio a la salud y no buscan soluciones,  los pacientes, que son los que realmente importan, nos han puesto las mejores notas en la última encuesta de satisfacción del Servicio Cántabro de Salud. Muchos notables y sobresalientes que hacen que continuemos trabajando con profesionalidad y que nos obligan a luchar para que esta situación mejore. Lo hacemos por ellos....para poder   mirar  sus caras con honestidad.